La Aventura de tu vida

Lima, Perú. Fuente: https://i.pinimg.com/originals/c5/13/13/c5131362bc7a5e80cac5624fb004b7b2.jpg

Lima, la Gris se despide

Todo comenzó en el momento que subí a ese taxi.

No sé si alguna vez tuvieron esa sensación de nervios en el estomago justo antes de tener una presentación en clase frente a todo el aula. Esa sensación de incertidumbre hacía qué nota recibirás del profesor, o peor aún, qué cara pondrás al estar frente a gente mirando exclusivamente hacia tí.

Lo que quiero decir es que, al subirme a ese taxi con dirección hacia el Jorge Chávez (Aeropuerto internacional) marqué el inicio de lo que (en ese entonces no sabia) sería la aventura más grande de mi vida.

Subí al auto, cerré la puerta, abrí el vidrio de la ventana hasta la mitad. Dejé correr el viento en mi rostro mientras escuchaba música en mis audífonos y miraba la ciudad. Lima, la gran ciudad. Esa ciudad que durante mis últimos años había querido ir a vivir, la capital, miraflores, el malecón, barranco, amigos, familia, novia, etc. Esa era la ciudad de la que (nuevamente) me estaba marchando. Intenté no darle importancia y no dramatizar, pero fue difícil, inclusive para alguien como yo. Más adelante me daría cuenta de lo lindo y desafiante que puede ser, dejarlo todo para perseguir un capricho. Pero admito que fue duro.

Migraciones, maletas, filas, policías, etc. Logré pasar todo, “ahora no hay vuelta atrás” es lo primero que uno piensa. Filas de gente haciendo fila para subir a avión, y empiezas a observarlo todo.

Llegas a la puerta de embarque, te sientas, esperas, subes al avión, vuelves a esperar, sales del avión y listo. Eso fue todo. Nuevo país, nuevo trabajo, nueva gente, nueva vida…

Hola Santiago!

Santiago de Chile, https://i.pinimg.com/736x/90/54/b7/9054b7edcf788193b84aa4b2ed9c34cd.jpg

Si todo fuera tan fácil, probablemente más personas se decidieran y cambiarían sus vidas por completo. Pero nunca nada es tan fácil como cuando otra persona te lo cuenta, de hecho, nunca tendremos ni remota idea de la realidad que es vivir cualquier determinado evento hasta que no lo vivimos en carne propia.

Llegué a Santiago un día normal de Marzo, nada raro. Simplemente yo, mi maleta y una mochila imaginaria llena de ideas, sueños y sobretodo objetivos que cumplir. Era la vida diciéndome, “Hey, toma, aquí tienes otra oportunidad”.

Y es que la vida nos muestra oportunidades que constantemente se nos cruzan al frente, pero al mismo tiempo son tan difíciles de aprovechar la mayoría de veces nos damos cuentas de las oportunidades que tuvimos y perdimos, más no de las oportunidades que están por venir. Bueno, yo tuve eso que llaman “vision” del futuro y entendí que no estaba para dejar pasar ninguna oportunidad esta vez. Pero esta historía en realidad empieza mucho antes de Santiago.

El Comienzo

Esta historía empieza conmigo desempleado (recientemente despedido), una tarjeta de crédito sobregirada, no auto, no depa, no novia, ninguna idea certera de qué hacer al siguiente mes, solamente con la única certeza de nunca más volver a hacer algo que no este dentro de mis intereses personales y mucho menos hacer algo solamente por dinero.

Gran error, y es que si me dejan dar un consejo a alguien: Nunca trabajen en algo que no pertenece a sus intereses, nisiquiera por un buen sueldo, creéme, tarde o temprano te arrepentirás, o alguien hará que te arrepientas. Esta fue una leccion pero aprendere varias veces mas adelante.

Despúes de haber trabajado en un campamento en la selva construyendo un helipuerto, o arriba de una camioneta en un campo petrolero reparando caminos para los equipos de manteción, o como “jefe” en una oficina muy bonita en el corazón de San Isidro. Me di cuenta que todos tenian algo en común. Ninguno me gustaba. Los domingos por la noche eran lo peor de la semana y los viernes por la tarde eran lo único bueno, y lo que no puedo dejar de mencionar es que en todos me habia ido de lo que aparentemente en ese momento, era un buen trabajo, con buen sueldo y buen “crecimiento” a futuro.

Podríamos decir que no fui el mejor empleado, pero definitivamente esas experiencias me estaban diciendo algo. Podría decirles que en ese momento entendi el significado de todo pero seria mentira, no entendí nada. Lo único que sabia era que no queria volver a trabajar en nada parecido a todo lo anterior.

Un evento genial totalmente casual

El dinero se termina, el tiempo pasa, y algo hay que hacer. Decidí buscar cualquier cosa, así sea como practicante. Después de pedir muchos favores encontré un trabajo. Poca paga, pero que más dá, no estaba en condiciones de pedir nada mejor. Fue uno de esos momento en que nos comemos cualquier orgullo despúes de que la vida te golpea con un ladrillo por la espalda.

Y entonces sucedió lo que llamo un evento genial totalmente casual.

El teléfono sonó. Era alguien de Santiago ofreciendome un trabajo. Algo por lo cual yo tenia cero experiencia pero gran curiosidad.

— “Hola soy ... de la empresa … ¿Sabes usar Revit?”, enviaste tu CV. —

— “Sí, claro por supuesto, 2 años de experiencia” — todo mentira.

— “¿Cuando puedes empezar?, espera. ¿Estás en Santiago?” —

— “Mm, no no estoy, pero puedo estarlo en un par de días. Puedo viajar apenas me confirmen. Tengo disponibilidad inmediata.” — Respondí.

Disponibilidad Inmediata.

Disponibilidad Inmediata, hermosa frase que deberiamos aplicarla con más frecuencia.

El tipo estaba más loco que yo me dijo perfecto te queremos. Te esperamos el Viernes. Era un Lunes. Sólo atiné a decir sí a todo, sin negociar mucho y sin pensar realmente que estaba haciendo. Necesitaba hacer algo ya!

Despúes de esto es donde empecé este relato. Subiendome a un taxí rumbo al aeropuerto.

Aquí empezaría Persiguiendo un Capricho.

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Engineer. Addicted to technology, soccer and travel. I love automating things.

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